MANIOTA

Maniota (De maneota f. Cuerda o cadena con la que se atan las manos de un animal. Sinónimo: traba).

Absurdamente trabados se sienten muchos emprendedores cuando quieren iniciar su negocio. Me vienen a la cabeza empresarios como un bodeguero al que asesoré que tuvo que esperar con todas las inversiones realizadas cerca de dos años la inspección para obtener el registro sanitario, o los laberínticos procedimientos para poner en marcha algunos de los proyectos que tutelo en el Valle del Nansa… ¡con la necesidad que hay en muchos territorios de actividad empresarial como mecanismo facilitador del asentamiento de la población!

En numerosas ocasiones no se trata ni de mala intención ni de negligencia del funcionario competente. Parece que todos nos convertimos en víctimas de un sistema que progresivamente se burocratiza y vuelve más complejo sin que aparentemente nadie pueda hacer nada.

Hace años tratamos de detectar las principales barreras al emprendimiento rural, y sin ningún género de dudas, a tenor de las respuestas de los encuestados, los trámites administrativos era una de las principales barreras para emprender en el campo. Puedes consultar el informe en el vínculo.

Reconociendo que se han producido notables avances en la simplificación administrativa para la puesta en marcha de un nuevo negocio, aún hay un largo camino por recorrer, especialmente cuando hablamos de emprendimiento innovador. Cuando nos referimos a modelos de negocio innovadores en los que se modifican las reglas del juego en un determinado sector, suelen saltar por los aires todos los corsés de los trámites administrativos y los marcos jurídicos regulatorios. Evidentes ejemplos de esto son los modelos de negocio generados al albur de la denominada economía colaborativa (BlaBlaCar, Airbn…).

Paradójicamente, desde las instituciones se trata de impulsar el emprendimiento, y cuanto más innovador sea éste mejor, sin ser totalmente conscientes desde las propias instituciones impulsoras, que cuando queremos hacer algo que sale de lo habitual, es más que probable que nos topemos con algún trámite o requerimiento legal que difícilmente podremos atender o que tendremos que hacerlo bordeando el marco legal.

Ya lo cité en mi anterior post, los SANDBOXES (areneros) pueden ser un modelo conceptual de interés para facilitar espacios jurídicos y administrativos útiles para la puesta en marcha de negocios innovadores.

En el ámbito de la programación, un sandbox se entiende como un entorno de pruebas, aislado del resto. Este concepto que se aplica ya a las fintech (negocios basados en el uso intensivo de las nuevas tecnologías en el ámbito financiero), puede posicionar a España en la vanguardia de su aplicación si prospera el marco jurídico en diseño.

Sin duda, innovar en modelos de negocios, especialmente cuando en dicho proceso intervienen las nuevas tecnologías, puede implicar cambios en las relaciones jurídicas, legales y mercantiles de las partes. Estos cambios en las relaciones pueden afectar sustancialmente a derechos y obligaciones.

¿Podría ser útil el esquema de trabajo de los sandboxes para otros sectores como por ejemplo el de aplicación de la tecnología a la cadena alimentaria –agrotech-?

Es lógico que a las entidades regulatorias les preocupe que se realicen actividades que escapen de su control, este suele ser un mecanismo para salvaguardar los derechos de todos, sin embargo, este lógico celo competencial, debería de poder conciliarse con los mecanismos adecuados para agilizar los procesos de emprendimiento e innovación.

Algunas reflexiones al respecto:

Simplificación administrativa en algunos casos. En ocasiones sorprenden las similitudes de procedimientos de puesta en marcha de negocios de diversos sectores y de muy diversos tamaños. Aparentemente parece que procedimientos que se aplican con carácter general podría sustituirse, modificarse o eliminarse para algunos casos (sectores de actividad o tamaño empresarial). Esta tarea de simplificación sería necesario seguir haciéndola.
Sandbox para otros sectores y actividades. Quizá sea muy iluso por mi parte, pero pienso que estaría bien poder crear esos “entornos de prueba” para determinados nuevos negocios. Espacios con mínima reglamentación y trámites en los que los emprendedores empiecen a trabajar para que, una vez que el negocio tiene visos de ser viable, se vaya adaptando progresivamente al marco regulatorio existente.
• La simplificación debería atender unos principios básicos:
– Equidad e igualdad de oportunidades para todos. La simplificación no debería generar situaciones de privilegio injustificado.
– Búsqueda de mejoras en eficiencia o eficacia. La simplificación debe ayudar a ahorrar recursos, si no ahorra recursos no es válida.
– Búsqueda de mejoras en valor para la sociedad. Los proyectos de emprendimiento, especialmente los más innovadores, constituyen aportaciones nuevas, genuinas que responden a necesidades o retos no bien resueltos. La simplificación tiene que aportar valor facilitando el desarrollo de estos negocios.
– Simplificación no tiene por qué ser desregulación. Nuestra sociedad debería dotarse de marcos básicos de control y regulación, algunos de ellos pueden estar basados en el autocontrol y la corresponsabilidad.

Corolario
Una sociedad en la se prodigan las iniciativas de estímulo al emprendimiento, no debería permitirse desperdiciar talento y creatividad a consecuencia de los marcos regulatorios. Es necesario innovar en éstos y aplicar las tecnologías sin duda ayudará.

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