…Y VOLVIÓ A OCURRIR…

Las personas que siguen mis escritos saben que me interesan especialmente los asuntos relacionados con la gestión de equipos y la relación entre personas, aspectos estos claves en los procesos de innovación y en la mejora de la gestión empresarial y que, por la propia naturaleza impredecible del ser humano, suelen ser difíciles de gestionar.

Las situaciones extremas, inusuales y aquellas que nos sacan de nuestra zona de confort, ponen de manifiesto tanto los delicados entresijos de las relaciones personales como las excepcionales reacciones y comportamientos de los equipos o grupos de individuos.

Una ruta de más de 40 kilómetros en alta montaña con amigos a los que hace 30 años que viste por última vez, es un excelente laboratorio para identificar algunas enseñanzas que puedan trascender el puro ámbito de una actividad lúdica para convertirse en aprendizajes válidos para otros ámbitos de la vida. El caminar, caminar, caminar… en silencio y, moderando las fuerzas, también te ayuda a reflexionar al tiempo que desconectas de las mezquindades del día a día.

Y sí, como dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra (en este caso de forma consciente, buscada, anhelada…), repetía la misma ruta (aquellos interesados en esta aventura) que hacía tres años realicé con unos muchachotes veinteañeros, pero en esta ocasión con todos unos señores cincuentañeros. Treinta años de diferencia si son mucho en montañismo, a diferencia de aquello que decía el famoso tango de Carlos Gardel haciendo alusión al amor verdadero.

Ruta Granada – Güejar Sierra – Cueva Secreta por la Vereda de la Estrella – Laguna de la Mosca – Capileira, 39,2 km “en los papeles” que se convertirían en cerca de 50, ruta calificada como muy difícil, y más de 2.000 metros de desnivel, sin duda bueno para la producción de glóbulos rojos.

Al igual que en anteriores ocasiones, organizar este tipo de aventura, para los que nos gusta la montaña, supone un gran aliciente. Disfrutas el antes, el durante y el después. La mayor singularidad fue que todo se desencadenó entre personas que no había hablado o contactado de forma regular en los últimos treinta años y todo partió de aquella famosa y estimulante frase de “… a que no hay gue… de…”. El RETO uno de los más poderosos motores de la humanidad, especialmente cuando se ven involucrados órganos que tienen que ver con la función procreativa… No tengo duda, la subsistencia de la especie, nos mueve, nos motiva, nos estimula.

Coordinar, definir, precisar … equipaje, ruta, alojamiento… no fueron especialmente difíciles a pesar de la dispersión geográfica de los protagonistas y la desconexión previa. Una cierta magia del consenso y el acuerdo sobre como lo íbamos a hacer y la utilidad de la conexión instantánea de mensajes vía WhatsApp, hicieron el resto. La COMUNICACIÓN, elemento clave de la coordinación pero que ha de asociar dos elementos adicionales claves, OBJETIVO COMÚN  y GENEROSIDAD para conciliar intereses y preferencias.

Y al fin, nos enfrentamos al reto común y colectivo. No se trataba de que un miembro del intrépido grupo pudiese hacer la exigente ruta, sino que todo el grupo llegase al final del itinerario y disfrutar conjuntamente del éxito.

Fueron muchos kilómetros y dificultades, dos noches durmiendo a la intemperie y alejando a la fauna silvestre de nuestro campamento, alimentándonos frugalmente (es decir, mal), a veces con poca agua… esas situaciones límites, en ocasiones hacen aflorar lo mejor del ser humano. El ESFUERZO generoso tanto de los que más dificultades tenían como de los que se sentían más capaces de ayuda a los demás, la importancia de la PRUDENCIA especialmente en las etapas más duras para poder dosificar las fuerzas y no aventurarnos en iniciativas que hicieran peligrar el resultado del grupo.

Y al final el PREMIO por el resultado conseguido. En nuestro caso era muy tangible, una ducha, una cama y un plato alpujarreño… obviamente sin olvidarnos de una buena y fría cerveza Alhambra.

LAS ENSEÑANZAS.

SINTONIA. Si tuviera que destacar un elemento que contribuyó a realizar la épica hazaña, fue la “sintonía” del equipo. Utilizo este término muchas veces prostituido porque creo que es el que mejor describe la verdadera magia en la relación de las personas.

Me pregunto, como personas, sin vinculo regular en los últimos treinta años, de ámbitos sociales y profesionales distintos, pueden mantener un vínculo emocional inmutable en el que cada miembro del grupo desempeña su función sin ningún tipo de fricción, respetando el role del otro, eso sólo puede ser magia.

Si en el ámbito profesional se concitasen este tipo de relaciones, seguramente los resultados mejorarían significativamente.

RETO. Uno de los elementos aglutinadores de intereses y motivaciones fue el reto planteado. Un propósito que, en este caso, rozaba la temeridad, “ruta de alta montaña calificada de muy difícil para cincuentones”.

Sin embargo, estoy convencido que estamos hechos de una “pasta” que nos hace creer (y crecer) en que podemos alcanzar la luna… y lo sorprendente es que cuando nos ponemos, nos acercamos bastante. Tengo decenas de experiencias profesionales que me lo hacen creer.

Si nuestros retos son mediocres, nuestros resultados serán paupérrimos. Creo debemos buscar retos estimulantes, ambiciosos y si es posible, basados en los valores, preferencias y principios del grupo.

COHESIÓN. Creo que es el tercer elemento que destaco del desempeño del grupo de montañeros. El objetivo se sentía común y era muy concreto, llegar a Capileira. Las relaciones personales fluían de forma mágica. Esos hechos se tangibilizaban en la cohesión del grupo.

La cohesión del grupo que implica suplir las carencias de otro, ser benévolo ante los errores o digresiones, admitir las diferencias y sobre todo, trabajar en la consecución del objetivo común, es el motor que permite que los resultados del grupo sean mejores que los de los individuos.

Sin duda, la excursión a las altas cumbres de Sierra Nevada de 2021 a supuesto una  aventura de aprendizaje personal y profesional, pero como una imagen vale más que mil palabras, si alguien se anima a recrear la ruta, aquí está el enlace

Os animo a aventuraros a experimentar de forma reflexiva sobre las relaciones personales en situaciones excepcionales, a recuperar la relación con los viejos amigos, con los amigos de verdad, con aquellos que surgió la “magia” y sigue viva y, sobre todo, a redescubrir lo que tenemos a nuestro alrededor.

3 comentarios sobre “…Y VOLVIÓ A OCURRIR…

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  1. Miguel Ángel, gracias por compartir estas experiencias tan atractivas y sobre todo por saber extraer enseñanzas para nuestra vida personal o profesional. Sin duda que los tres elementos que destacas son fundamentales y podríamos añadir uno más que es, en bastante medida, transversal a todos ellos: el entusiasmo. Alguien dijo que el liderazgo consiste básicamente en tener la capacidad de transmitir entusiasmo. Hay que intentar ser sublime sin interrupción como nos dijo Baudelaire,
    Un abrazo

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